Los discursos del progreso y la innovación tecnológica

Por Javier de Rivera

El último tweet del año al que respondí fue este:

Ver conversación completa

A lo que obviamente respondí citanto a Langdon Winner, filósofo de la tecnología que lleva desde 1986 estudiando cómo las tecnologías tienen política. O dicho de otro modo, cómo las creaciones humanas están impregnadas de intenciones, deseos, creencias y valores. De forma que cuando estas creaciones se utilizan despliegas esas políticas que llevan impresas.

La respuesta de Jose Luis fue que la “prensa tecnológica lleva 15 años ocultándolo”, y tiene razón, pero no es que lo oculte, es que el discurso que interesa es el de la neutralidad y la inevitabilidad del desarrollo tecnológico tal cual es. Es decir, que ante cualquier creación o innovación la gente no se cuestiones las políticas que lleva detrás, sino que simplemente la identifique como un “avance” tecnológico y social que traerá “progreso” y que por lo tanto es positivo e inevitable.

De ese modo, las intenciones y modelos subyacentes detrás de cada tecnología triunfante no solo se ocultan, sino que se “naturalizan”, presentándolos a la población como una etapa más de la evolución del ser humano. Esta es la “ideología del progreso” que concibe el desarrollo tecnológico y social como una línea de continuo avance hacia un futuro que no puede ser diferente de cómo es.

Como todos sabéis, la política tiene que ver con tomar decisiones sobre cuestiones colectivas que se pueden resolver de muchos modos diferentes. Ahí, los intereses y agentes sociales tienen que competir – a veces luchar, otras imponer y las menos dialogar – por que se desarrolle la opción que mejor les convenga. Desde ese ocultamiento de la “ideología del progreso” (que es del siglo XIX, pero que se ha actualizado muy bien en los tiempos de la “sociedad de la información”), se logra que determinadas respuestas políticas sean aceptadas como inevitables.

Además, cuando esto se hace a través de la tecnología, se logra afectar directamente la vida de las personas, sus prácticas, sus deseos y sus subjetividades. Cuando las innovaciones tecnológicas se han implantado la vuelta atrás es muy difícil, pues pasamos a depender individual y personalmente de ellas (el coche, el teléfono, el ordenador, Internet, las redes sociales, etc.).

Así que no se trata tanto de que la prensa tecnológica no haga bien su trabajo, sino de que hay todo un entramado de intereses detrás de este ocultamiento de lo político detrás del dispositivo. Un entramado que se articula a través del modo en que la rentabilidad y el incentivo económico se distribuyen en la sociedad capitalista:

La prensa tecnológica depende de la publicidad y las inversiones de las empresas tecnológicas, que quieren vender sus productos, por lo tanto, más que criticarlos tienen que alabarlos para incentivar el mercado tecnológico. También podrían hacer una función de filtro, discriminando o generando discusión sobre qué tecnologías nos convienen más como sociedad y cuáles menos. Pero la discusión y la reflexión no potencian el comercio, sino que lo retrasan, lo dificultan. Además, cuanto más dependientes nos haga una tecnología, mayor será su cuota de beneficios.

Y por desgracia esto no se queda solo en la prensa, sino que también afecta a la universidad y a la investigación, en una suerte de clientelismo ideológico. Cualquier teoría o enfoque académico que encumbre el avance tecnológico y dificulte la reflexión crítica será premiado con más fondos de investigación, fondos de publicación, nuevos puestos, etc.

Este clientelismo es mucho más pernicioso que el amiguismo de toda la vida: el amiguismo tiene un efecto más aleatorio y distribuido (los buenos académicos también tienen amigos), mientras que el efecto de aquél apunta insidiosamente en una misma dirección: eliminar todo rastro de posicionamiento crítico sobre el desarrollo tecnológico.

Es así como conceptos como la “tecnociencia” se han impuesto. En este término se une y se iguala el concepto investigación básica y desarrollo del conocimiento, con el de la ingeniería y el desarrollo de aplicaciones. Es decir, se devalúa la epistemología científica al casarla con algo tan prosaico como las decisiones de inversión de las empresas tecnológicas y de los laboratorios privados.

El verdadero avance no está en el desarrollo de nuevos medicamentos, robots, redes o maquinarias alucinantes, sino en el desarrollo de una sociedad más igualitaria y más justa. Los verdaderos problemas de la humanidad no es la falta de medicinas que alarguen la vida, sino la falta de condiciones sociales, políticas y higiénicas que permitan una vida digna para millones de personas.

El discurso del avance tecnológico nos oculta esta realidad tan brutal, haciéndonos pensar que los nuevos avances ayudarán a la mejora in abstracto de la sociedad; cuando en realidad de la sociedad actual,cuanto más sofisticadas sean los desarrollos científicos mayores serán las desigualdades y más difícil será superarlas. Pensad por ejemplo en capacidad opresiva de toda la tecnologías de guerra y represión.

Las ciencias sociales son también ciencia, y junto con la filosofía – y la ética y la política que son cuestiones filosóficas antes que nada – son los conocimientos que más necesitamos para un desarrollo social que nos satisfaga como especie. Es necesario dejar esto claro, y quitarle el brillo a los fuegos artificiales de los avances tecnológicos, que lo único que buscan es mermar nuestra agencia política.

This entry was posted in Español, política, Reflexiones and tagged , , , , , , . Bookmark the permalink. Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

2 Comments

  1. Posted August 1, 2016 at 12:32 am | Permalink

    Estoy de acuerdo con la postura de que hace falta mayor conciencia de los intereses que hay detrás de la tecnología.
    Igual también veo un problema común cuando se plantea el tema en términos mutuamente excluyentes como: “El verdadero avance no está en el desarrollo de nuevos medicamentos, robots, redes o maquinarias alucinantes, sino en el desarrollo de una sociedad más igualitaria y más justa”.
    Eso se hace muy a menudo y muchas veces genera hace que la gente de las ciencias exactas se vuelva muy reacia a escuchar, y se cierre aún más a debatir el tema. Para alguien que desarrolla medicamentos, o robots, puede parecer una descalificación a su trabajo.
    Saludos!

    • javierderivera
      Posted August 1, 2016 at 1:59 pm | Permalink

      Muchas gracias Mariana por tu comentario.
      Tienes razón en que no son excluyentes, pero lo cierto es que hay que saber priorizar y mi argumento va en la línea de que la justicia social es un objetivo mucho más importante que cualquier avance científico o tecnológico. Si tienes avances tecnológicas en una sociedad injusta, solo agravarás la injusticia y las condiciones negativas que supone.
      Lo segundo, sin duda aciertas con que la gente de ciencias puras se pueda sentir descalificada en su trabajo. Pero desde otro punto de vista, muchas de esas personas lo que hacen es defender sus puestos de trabajo y sus futuros profesionales sin reflexionar sobre el significado social o el impacto de lo que hacen -muchas veces trabajando para corporaciones cuyos impactos son menos que deseables.

      Te recomiendo un documental que se llama “Merchants of Doubt”, que explica bastante bien esta confluencia entre intereses y verdades científicas. Y hay muchos otros sobre cómo corporaciones influyen en la política científica y en lo que se considera positivo o negativo. Si quieres te paso algunos links.

      Por cierto, he visto tu blog y me parece muy interesante!! Ánimo con ello!!

      Te voy a pasar algunso links que te pueden ser intersantes:
      Este es de mi otro blog, un post sobre filosofía de la tecnología y Langdon Winner
      http://sociologiayredessociales.com/2015/01/filosofia-de-la-tecnologia/

      En este número de Teknokultura, tenemos otro artículo suyo más reciente y uno de Chris Gray sobre Big Data:
      http://revistas.ucm.es/index.php/TEKN/issue/view/2703/showToc

      Y más atrás en este mismo blog tengo algunas reseñas que hice cuando estuve en UCLA:
      http://javierderivera.net/texts/The-Information-Gleick.pdf
      http://javierderivera.net/texts/Ron-Day-the-modern-invention-of-information.pdf
      Aquí están todas: http://javierderivera.net/category/book-reviews/

      Espero que te parezcan interesantes!

      Saludos!
      Javier.

One Trackback

  • […] En una sociedad cada vez más tecnologizada, se hace muy necesaria la reflexión filosófica sobre el sentido de la tecnología y sus efectos sociales, políticos y económicos. Por eso, he empezado el año leyendo a y hablando de Langdon Winner, teórico político y filosofo de la ciencia, con un post que publiqué en mi otro blog sobre: Los discursos de la innovación y el progreso […]

Post a Comment

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*
*