Creencia, ideología y epistemología

Por Javier de Rivera

La ideología es un sistema de ideas cerrado que sirve para interpretar la realidad de una determinada forma, para hacerla comprensible. Su inconveniente es que nos obliga a retorcer la realidad hasta hacerla caber dentro de un molde preconfigurado de ideas.  Lo opuesto a la ideología es la epistemología, que es un método de pensamiento abierto.

La epistemología es el estudio de cómo es posible el conocimiento: es la reflexividad del conocimiento vuelto sobre sí mismo. La epistemología se pregunta cómo es posible conocer, y por lo tanto establece las bases lógicas sobre las que podemos mirar el mundo si queremos intentar comprenderlo. Por el contrario, la ideología parte de una definición determinada que se impone.

El inconveniente de la epistemología es que tiene unas limitaciones lógicas que la hacen poco útil en el día a día. Sirve sobre todo para revisar ideas, conocimientos, metodologías, creencias, para reflexionar y profundizar, pero es poco práctica en la toma de decisiones. Por eso, necesitamos también de la creencia.

Las creencias son asunciones que no están demostradas, ni se puedan demostrar. A veces cuentan con alguna base empírica o responden a una cierta lógica, pero siempre son interpretaciones de la realidad que van más allá de los datos disponibles y su análisis objetivo. Lo cual no quiere decir que no podamos someter las creencias al juicio de la razón, considerando hasta qué punto están respaldadas por la experiencia o son coherentes y capaces de resistir un análisis lógico.

No podemos estar seguros de la verdad una creencia, aunque creer signifique actuar como si lo estuviéramos. Constantemente tenemos que actuar y tomar decisiones, y para hacerlo tenemos que creer que tienen sentido, por lo tanto creer es en realidad una necesidad, la necesidad de dotar de sentido a aquello que hacemos. Si nos damos cuenta de esta necesidad, podemos entender y respetar con más facilidad las creencias de los demás, y lo más importante, podemos asumir la libertad de hacernos responsables de nuestras creencias y decidir sobre cuáles queremos asumir.

Una cuestión importante para tomar esta decisión es valorar los resultados de las creencias en el medio-largo plazo. Las creencias son recursos prácticos para vivir el día a día. No importa tanto su veracidad como su utilidad. No se trata de engañarse a uno mismo, sino que ante varias interpretaciones con el mismo margen de posibilidad, escogemos aquella que da un resultado más deseable de acuerdo a nuestro criterio. Dentro de lo razonable, tenemos libertad para interpretar el mundo según nos conviene más, para lo cual deberíamos de dedicarle un tiempo a pensar también qué es lo que realmente queremos.

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El post anterior se titulaba “la ideología del bien”, lo cual estéticamente hacía un efecto muy interesante, pero lo he cambiado por “Creer en el bien” porque me parece más apropiado y más justo.

La “ideología del bien” se referiría a la idea de que hay buenos y malos, y que las características de unos y otros están claras. Como sistema cerrado, una ideología tiene que ser un sistema simple y establecer correlaciones directas.

Por ejemplo, si hacemos la analogía del bien con la luz y del mal con la oscuridad, una ideología del bien podría interpretar que lo “oscuro” es el mal, y que por lo tanto los que tienen la piel oscura son peores que los que la tienen blanca. O si decimos que la armonía es buena, la ideología del bien interpretará que aquellos que tienen un físico armonioso son mejores y más nobles que los feos; o que los altos son más dignos que los bajos; los ricos son más listos y virtuosos que los pobres, etc.

En definitiva, una ideología simplifica la realidad, tomando de forma concreta aquello que es abstracto, y tomando como abstracto lo que es concreto. Es decir, confundiendo elementos concretos (personas, cosas, situaciones) con valores abstractos (bien, luz, dignidad, belleza, valor, etc), y haciendo de las creencias dogmas universales que funcionan como reglas de inmediata aplicación. En definitiva, la ideología es una creencia rígida, infantilizada y simplista.

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