Comentarios a “La materia contraataca: una tentativa objetológica”

Hace poco ha salido un publicado un artículo, “La materia contraataca: una tentativa objetológica“, de Jaron Rowan, Carla Boserman y Jara Rocha en el que citan uno de mis textos, como ejemplo de crítica hacia “el pensamiento latourniano por no aceptar las responsabilidades políticas de los humanos”, lo cual agradezco enormemente.

El texto desarrolla la aplicación de una nueva mirada propuesta por lo “nuevos materialismos” (término desarrollado por Janet Bennet, en Vibrant Matter) al estudio del diseño, de estudiar los objetos por sí mismos y no tanto por sus usos y valores sociales: “plantear una mirada objetual del diseño”.

Hay algunos puntos muy buenos, como la reflexión en torno a los codigos Catcha o el diseño de la Rosa de los Vientos. También se habla mucho de buscar un “descentramiento del sujeto” y algunos de los plateamientos que me esforcé en intentar criticar en Human After All (plagiando a Daft Punk sin miramientos). La idea principal es que muchas veces se atribuyen a los objetos y los sistemas agencias que en realidad vienen de los humanos. Por eso, no puedo evitar me surjan nuevas reflexiones en torno “la materia contraataca”, en la medida en que reproduce algunos de esos planteamientos teóricos.

En primer lugar, veo cierta equiparación entre humanismo (una corriente europea muy concreta) y humano, o cualquier intento de valorar lo humano, o poner en el centro al sujeto (con y/o en relación a todo lo demás). Al mismo tiempo, se pasa también a equiparar la idea de sujeto con la de sujeto dominante (hombre, blanco, burgués y heterosexual), poniendo a todos los otros en el saco de los objetos (mujeres, indígenas, naturaleza, etc). Así, todo intento de poner en el centro al sujeto parece emparentado con el etnocentrismo europeo.

En el relato de Fritzcarraldo, se ve clara esta interpretación, representando al europeo que dirige una explotación en la amazonia como el ejemplo del hombre, y a los indígenas como si fueran parte de la naturaleza. En realidad, los indígenas son tan humanos y tan sujetos como el europeo. Y como él diseñan y modifican la realidad y la naturaleza, solo que de otra forma. Lo muestra el relato (a mis ojos, al menos) es un ejemplo de un sujeto dominante imponiéndose sobre sujetos dominados.

De hecho, el quid de la dominación es negar al otro su condición de sujeto, reducirle a cosa. Y si hablamos de la dominación de la naturaleza, se aplica el mismo concepto: considerar a todos los seres vivos como sujetos con una agencia y un deseo de vida que hay que respetar, podría ser llevar a un discurso muy liberador.

Más adelante, el texto menciona el caso del colectivo “En torno a la silla” en el que se aborda el diseño y la auto-construcción de objetos “desde la filosofía de la diversidad funcional”, es decir, en el que personas con discapacidades o necesidades especiales participan en el diseño y la creación de objetos. Se enfoca la construcción del objeto como un proceso de co-existencia entre la usuaria-diseñadora y el objeto mismo, como en el caso de Marga y La Mesi, una mesa especial adaptada a sus necesidades.

Lo novedoso del proyecto, en contraste con la “ortopedia clásica”, me parece el que esa misma persona toma parte activa en el diseño del objeto, pero al igual que aquella de lo que se trata es de adaptar el mundo de los objetos a las necesidades de los sujetos… Marga es el sujeto que construye y modifica el objeto.

El descentramiento del sujeto no se me hace evidente en el ejemplo, y aunque lo fuera, no veo como representaría un avance o una ventaja. Lo que sí veo (y me parece muy positivo) es un descentramiento con respecto a una moral dominante aplicada a la definición de los objetos; una superación de la lógica vertical desde la que son los expertos y/o sujetos dominantes imponen sus valores o visiones a través de los objetos.

El caso de Marga y La Mesi lo reinterpretaría como un sujeto empoderándose a través del diseño y la construcción de un objeto, que funciona como una referencia externa (su “punto de apoyo, para mover el mundo”) y un recurso para ayudarle a superar limitaciones, redefiniéndose a sí misma y su relación con el mundo por medio de la relación con ese objeto. Una relación en la que ella es la única parte activa, y lo otro una proyección (de su creatividad en el mundo).

El “dejar que los objetos nos hablen” lo entiendo más bien como mirar más allá del objeto, para ver las intenciones, motivaciones, valores y sentidos que han sido impresos en ellos (por sujetos). El ejemplo del Catcha es también bastante bueno para representar este enfoque: el texto, por muy autónomo que parezca, ha sido escrito por un sujeto, que decide gastar una broma (en diferido y de forma anónima) a los usuarios a través del código.

El giro teórico que ofrecen los nuevos materialismos puede resultar muy atractivo desde un punto de vista estético, pero no veo en qué sentido acercan al desarrollo de una postura liberadora, que es en última instancia para lo que creo que deberían servir las teorías que intenten explicar el mundo.

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